La Saga de Maldau

Welcome to your campaign!
A blog for your campaign

Wondering how to get started? Here are a few tips:

1. Invite your players

Invite them with either their email address or their Obsidian Portal username.

2. Edit your home page

Make a few changes to the home page and give people an idea of what your campaign is about. That will let people know you’re serious and not just playing with the system.

3. Choose a theme

If you want to set a specific mood for your campaign, we have several backgrounds to choose from. Accentuate it by creating a top banner image.

4. Create some NPCs

Characters form the core of every campaign, so take a few minutes to list out the major NPCs in your campaign.

A quick tip: The “+” icon in the top right of every section is how to add a new item, whether it’s a new character or adventure log post, or anything else.

5. Write your first Adventure Log post

The adventure log is where you list the sessions and adventures your party has been on, but for now, we suggest doing a very light “story so far” post. Just give a brief overview of what the party has done up to this point. After each future session, create a new post detailing that night’s adventures.

One final tip: Don’t stress about making your Obsidian Portal campaign look perfect. Instead, just make it work for you and your group. If everyone is having fun, then you’re using Obsidian Portal exactly as it was designed, even if your adventure log isn’t always up to date or your characters don’t all have portrait pictures.

That’s it! The rest is up to your and your players.

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Primavera 1220

Pongo aquí lo que ha hecho cada personaje durante la primavera de 1220:

Magos

Antonius Ex Bonisagus (Néstor). Ésta primavera la dedicará a viajar.
Mollis Ex Verditius (Carlos). Lab, estudiará el tractatus de Intellego.
Virgilio Ex Criamon (Pablo). Estudiará el Tractatus de Tractatus Conocimiento del Reino Mágico (Calidad 10).
Espurna Ex Flambeau (Saban). Enseñará a Blau a leer y escribir.
Hermione Ex Miscellánea (Dani). Lab. Estudiará la Summa de Creo

Compañeros

Zerrina la lechuza (Néstor, compañero de Antonius) Ésta primavera la dedicará a viajarcon Antonius.
Chorche Murillo (Carlos, compañero de Mollis) Chorche dedicará ésta estación al conocimiento del área (sobre todo de los cotos de caza).
Pedro Larrocalla (Pablo, compañero de Virgilio) En un principio ofrecerá sus servicios como guardaespaldas por la zona.
Blau “La Rapinyaire” (Saban, compañera de Espurna) Estudiará lectura y escritura con Espurna.
Tara (Dani, compañera de Hermione) Estudiará conocimiento del área viajando por los distintos pueblos, sobre todo con la gente de alta alcurnia.

Grogs

Arnau Ferrer Estación ocupada (trabajo).
Lorien Llaguerri Estación ocupada (trabajo).
Nero Sagi Estación ocupada (trabajo).

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Los primeros días de Maldau

El Concilio

El 20 de marzo de 1220 se ha celebrado el primer Concilio en Maldau, dando por fundada la alianza y poniendo las bases tanto para su progreso en el futuro cercano como para la consecución de sus objetivos a largo plazo.

Los asistentes han sido Antonius Ex Bonisagus, Mollis Ex Verditius, Virgilio Ex Criamon, Espurna Ex Flambeau y Hermione Ex Miscelánea.

Antonius ha expuesto uno por uno, los diferentes puntos a tratar.

Objetivos:

A corto plazo

Ante el problema de liquidez de la alianza dado por el préstamo que se le concedió a Antonius para fundarla, se ha decidido centrar las primeras estaciones en buscar ingresos. Se han comentado varias vías para conseguir éste objetivo.

  • Entrar en cotos de caza (que están muy concurridos) para comerciar con ella en pueblos vecinos.
  • La posibilidad de escribir libros (o copiarlos) ya que son bienes de lujo.
  • Conseguir más personal para fabricar bienes que puedan ser mejorados con la magia (sin ser éstos mágicos).
  • También cabe la posibilidad de que Pedro Larrocalla junto con sus mercenarios, se ofrezcan como escoltas para viajeros.

A medio plazo

El objetivo es asentar la alianza, solucionando los problemas de abastecimiento que ésta sufre (suministro de agua, alimento y vis) y estableciendo lazos con señores locales y alianzas cercanas.

  • En cuanto a otras alianzas de la zona, ningún mago ha afirmado conocerlas, por lo que habrá que indagar por la zona.
  • Una vez contactadas otras alianzas, tanto del Tribunal de Iberia, como del Tribunal Provenzal, se intentarán establecer lazos con ambos para empezar a extender la influencia de la alianza, ganar tanto aliados como recursos, y comenzar a ganar prestigio dentro de la Orden.
  • Hermione ha comentado que su compañera Tara, es hábil tratando con nobles y señores por lo que ella puede encargarse de contactar con ellos e indagar.
  • Se ha decidido empezar a presentarse por las poblaciones cercanas como una pequeña comunidad asentada en el Turbón, dispuesta a comerciar y a ayudar a los vecinos, antes de que los lugareños descubran que alguien ha colonizado la parte alta del Turbón.

A largo plazo (objetivo principal):

El objetivo principal de la alianza es desvelar los secretos que esconden las ruinas sobre las que está construida, saber a qué civilización pertenecieron o si se trata de las ruinas de alguna alianza desaparecida (ésto se sospecha porque está en un lugar mágico y la fuente de vis que se encuentra en ella es bastante potente).

  • Sobre ésto se ha decidido solucionar los problemas de liquidez y abastecimiento para poder centrar los esfuerzos en éste asunto.

Problemas de abastecimiento

Al ser una alianza nueva y en un lugar tan poco accesible, hay varios problemas que afectarán a los magi de la alianza y que habrá que ir solucionando para conseguir los objetivos fijados.

Lucha por recursos (suministro de agua) Menor:

Al pie del Turbón hay una conocida fuente de agua, a la cual asisten muchos lugareños para rellenar sus odres pues es un agua excelente (y una de las fuentes de Vis de la alianza. Es probable que cuando estemos extrayendo Vis, algún lugareño y/o ser ligado a esa fuente interfieran en el proceso.

  • Se ha decidido investigar la zona para encontrar dónde se esconden los seres feéricos ligados a la fuente y evitar en lo posible a los lugareños.

Lucha por recursos (Alimento) Menor

La caza en los alrededores de la montaña está muy concurrida, pues es abundante y de calidad, pero muchos cazadores se disputan el territorio. Es de esperar que haya problemas en cualquier batida de caza en plena temporada y pueden surgir conflictos territoriales con los señores locales.

  • Tara intentará hacer progresos en éste asunto, ya que el compañero cazador Chorche Murillo, tiene un pequeño problema de presencia que, hasta que no lo solucione, puede causarnos más problemas que beneficios.

Lucha por recursos (Vis) Menor

La fuente principal de Vis de la alianza, se encuentra en lo más profundo de las ruinas, pegada a la pared de la montaña. Se sabe que seres mágicos o feéricos están ligados a ella por lo que darán problemas. En un principio habrá que tener cuidado con éstos seres e investigar lo que se pueda.

Infraestructuras y estrategia

Se comentaron varios puntos en los que tomar determinaciones en cuanto a la estrategia a seguir por la alianza para crecer, tanto en materia de infraestructuras como en materiales mundanos y mágicos.

Personal justo:

De momento hay poco personal y si se quiere construir a buen ritmo, se necesitarán varios trabajadores más.

  • Se ha acordado buscar más personal en los alrededores.

Laboratorio

El laboratorio es grande, lo suficiente como para albergar a 3 magos a la vez, pero ésto es un problema porque todos los magi de la alianza no podrán estar usándolo a la vez. Se puede estudiar algo que no tenga que ver con magia fuera del laboratorio, pero todo lo mágico tiene que ser aquí y además al ser compartido el laboratorio no es tan efectivo como uno privado por lo que será más dificil avanzar en los estudios hasta que cada magi tenga su propio espacio privado. El objetivo es conseguir ampliar el laboratorio (está en la zona de la base de la torre) para poder tener un laboratorio privado cada Magi).

Biblioteca

La biblioteca está prácticamente vacía, tendremos años de sobra antes de que se llene y haya que ampliarla, por lo que en éste caso lo que necesitamos son libros y textos para llenarla. Para eso habrá que viajar y encontrar mercaderes de textos mundanos y comerciar con otros magos, además de los libros que nosotros podamos escribir (como ya se ha comentado, ésto podría ser una fuente de ingresos para la alianza).

Defensas

No tenemos de momento demasiada necesidad, pero iría bien tener un par de torres vigía y una empalizada al menos o muralla para mejor protección, aunque sea ya muy difícil un asalto en plena montaña. No se ha decidido nada al respecto, al menos no hasta que se solucionen otros problemas más inmediatos. Se considera que el emplazamiento de la alianza es suficiente defensa y disuasión como para sufrir un ataque peligroso.

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Reencuentro en Benasque
La visita a los padres de Pedro Larrocalla

Al día siguiente del Concilio, Pedro Larrocalla decidió ir a visitar a sus padres, vecinos de Benasque (cercano al Turbón, a unas 6 horas a buen ritmo) por lo que varios de los habitantes de la nueva Alianza se unieron a él para hacer una pequeña expedición, cada uno por sus motivos y por formar un grupo frente a cualquier peligro que pudiera haberse presentado.

Partida hacia Benasque

Al alba del sábado 21 del año de nuestro señor 1220, Pedro Larrocalla lideró el viaje hasta Benasque, acompañado de Chorche Murillo, Tara, Blau y su colega Lorién Llaguerri. El día era soleado, no se prevían complicaciones en el tiempo y decidieron caminar toda la mañana hasta Castejón de Sos y parar a comer allí. El camino hasta Castejón de Sos fue tranquilo, sólo la pequeña Blau estaba algo cansada de la caminata.

En Castejón de Sos

En Castejón, comieron y bebieron en la posada hasta el punto en el que Lorién casi cae borracho como una cuba, y cerca estuvo Pedro, pero Tara muy hábilmente consiguió que el posadero dejara de servirles vino, no quiso problemas en el camino.

Pedro y Chorche fueron a la iglesia a rezar un poco y a ver si podían obtener información sobre libros que arrojaran luz sobre leyendas y mitos de la zona, así como costumbres, por encargo de Virgilio cuya intención es saber más sobre la zona en el ámbito mundano y mágico. El cura les cedió un libro que él mismo había escrito sobre refranes de la zona, una recopilación hecha a lo largo de los años por el valle de Benasque y alrededores. Pedro lo aceptó de buen grado y se comprometió a devolverlo en poco tiempo.

Además, Chorche preguntó al mosen, si conocía algún lugar milagroso donde poder curar esa extraña enfermedad que padece, que le hace apestar como un cadaver de animal y espanta incluso a las fieras. Éste, muy afligido a causa del hedor, le recomendó que hiciera el Camino de Santiago, pues se dice que recorrer el camino hasta el final con fé y devoción, suele obrar milagros en los peregrinos una vez llegados a Santiago.

Emboscados por los lobos

Tras marchar de Castejón, a no más de una hora de camino, el grupo fue atacado por una pequeña manada de ocho lobos hambrientos, que saltaron hacia la pequeña Blau, el bocado más jugoso de la compañía. Pero Pedro Larrocalla consiguió protegerla del primer ataque y junto con sus compañeros lograron matar a siete de los lobos haciendo huir al último de ellos, con el rabo entre las piernas.
Sólo Pedro sufrió un mordisco en el cuello tras un desafortunado movimiento con su martillo que lo dejó en el suelo y a merced de un lobo que se le abalanzó y le mordió en su enorme cuello. Probablemente el ataque de los lobos no hubiese sido tanto problema, si Lorién no hubiese ido tan borracho, pero al final por suerte no fue ningún drama. Los compañeros aprovecharon y recogieron cinco pieles de lobo intactas para comerciar con ellas.

En Benasque

La llegada

El grupo llegó pasadas las siete de la tarde, con el sol en su ocaso y ocultándose tras las montañas. Todos acordaron ir a la posada a cenar y pasar la noche, aunque Pedro preguntó en seguida a Benito el posadero por un médico o curandero, ya que su herida de lobo en el cuello, podía ponérsele fea.
Pedro dejó atrás a sus compañeros y se dirigió a la casa del médico, un hombre calvo y pequeño que trabajaba con los Caballeros de la Orden Hospitalaria en el llamado Hospital de Benasque. Le curó sin problemas y Pedro se dirigió a ver a sus padres. Tocó a la puerta pero nadie respondió, así que se dirigió otra vez a la posada.

Pedro se disponía a entrar y justo al cruzar el arco, escuchó un ruido y unos gritos en una calle cerca de allí, a unos treinta metros, donde varias figuras se inclinaban hacia otra que yacía en el suelo medio tumbada por alguna clase de golpe, maldiciendo y jurando en alto para que todo el pueblo lo oyera. Pedro no llegó a comprender mucho, pero sí que los improperios se dirigían hacia él. Sin hacer mucho caso entró definitivamente en la posada y se reunió con el resto de los compañeros que lo esperaban mientras charlaban, bebían y comían.

Al ser preguntado, el posadero le comentó a Pedro que ese hombre que había visto fuera en el suelo era Damián, a quien hace años dejó inválido en una pelea en ésta misma posada y que fue la causa de la marcha de Pedro de Benasque. El posadero previno a Pedro de aquél personaje, pues se había vuelto poderoso tras el accidente actuando como cacique y no tenía en alta estima al gigantón, más bien una buena ración de inquina.

Pedro también preguntó al posadero por sus padres y éste le comentó que llegarían mañana a la tardada, pues estaban de vuelta del mercado de Aínsa, donde su padre solía vender sus mercancías.

Esa noche en la posada, Tara comenzó a sacar melodía de su violín mientras cantaba. Una melódica canción acerca de unos magos que llegaban a la zona y libraban a los lugareños de los ataques de lobos. En secrero, la joven le dijo a su compañera Blau, la pequeña niña que les acompañaba, que mirase si podía coger “prestada” la bolsa de monedas de alguno de los parroquianos de la posada, pero todos parecían pobres. Tara le comentó en tono maternal, que no se roba a los pobres, así que quizás sería buena idea robarle al Señor Damián, ese que quiere importunar a Pedro.
- Todos saldríamos ganando – Le espetó, y la niña decidió hacer una visita discreta a la casa del Señor Damián.

Al día siguiente la pequeña Blau salió alegre por la ventana de la habitación sin que nadie le viera y se dirigió hacia la morada de Damián, que estaba junto a la del Señor de Benasque en una zona donde varias casas parecían pertenecer a gente pudiente. La pequeña pasó desapercibida disimulando y estudió la manera de entrar en la casa. Decidió que lo más prudente sería trepar por la casa del Señor de Benasque y desde allí saltar a una de las ventanas de la casa de Damián, que se encontraba al lado pero sus ventanas estaban demasiado altas para que ella pudiera escabullirse. Así pues volvió a la posada con sus compañeros para contarles lo que había averiguado.

Mientras tanto, Larrocalla había ido a visitar a Mosen Luis, el párroco del pueblo y viejo amigo de cuando Pedro vivía todavía en Benasque. Tras la alegría inicial y la puesta al día, el gigantón preguntó también sobre conocimientos de la zona que el cura pudiese tener para Virgilio, en forma de libros o lo que fuera. Mosen Luis le dijo que no tenía ningún texto al respecto, pero que tiene un amigo que conoce muchas leyendas sobre la zona, que quizás podrían concertar una cita con el mago. Quedaron en concretar éste tema más adelante y se despidieron cordialmente.

A su salida por el callejón junto a la iglesia, dos hombres le estaban esperando.
- ¿Podrían dejarme pasar? – Dijo Pedro y la única respuesta que recibió fue un desdeñoso “NO”.
- ¿Y porqué no? – Preguntó desconfiado el gigantón. En ese momento, oyó una voz tras de sí
- ¡Porque no te lo mereces! No tuviste suficiente con dejarme parapléjico de por vida que ahora tienes la desfachatez de venir a importunarme en mi propio pueblo! – Era el Señor Damián en su palanquín, acompañado de otro matón similar a los otros dos, y otro más pequeño pero con un semblante de puro peligro.
A un gesto de éste, los tres grandullones se las apañaron para reducir a Pedro y lo pusieron contra la pared, pegándole un par de puñetazos.
- Deberías marcharte de éste pueblo y no volver más, o lo lamentarás, y tus padres también. – Dijo Damián mientras uno de los matones le daba un puñetazo a Pedro en el diafragma. A pesar de quedarse sin aire un momento, Pedro se las arregló para reunir una fuerza sobrehumana y empujar al matón que le sostenía un brazo y con ese brazo libre de una brazada tiró a los otros dos al suelo. Furioso como un toro, intentó apartar al otro matón que protegía a Damián llevándose un buen golpe en la cara de camino. Temiendo que su furia le acarrease demasiados problemas, el gigantón comenzó a correr como una bestia de carga y tiró al matón y casi esnuca a Damián, pero siguió corriendo hasta la posada para calmarse.
Mientras corría, Pedro oyó a lo lejos los gritos de Damián y sus matones, que le inculpaban de haberles dado una paliza.Con todo el enfado visible en su enorme cara, Pedro entró a la posada y puso al día a sus compañeros, que debatieron extrañados, qué deberían hacer.
Algunos clientes que entraban por la puerta comentaban que algo le había sucedido al Señor Damián y pudieron escuchar entre cuchicheos, que se creía que Larrocalla era el responsable.Benito el posadero no pudo evitar escuchar la conversación y con ánimo de ayudar, les recomendó a todos descansar en la posada, fuera de la vista de los lugareños y sobre todo de Damián, hasta que hicieran lo que habían venido a hacer y marcharse cuanto antes para no contrariar al cacique y apaciguar los ánimos.
Así hicieron y esperaron hasta la hora de llegada de los padres de Pedro. El sobrino del posadero les dió el recado: los padres de Larrocalla habían vuelto. Pedro decidió ir sólo aunque su compañero Lorién insistió en acompañarle y hacer guardia por si acaso Damián volvía a molestarlos.

El reencuentro

Pedro tocó a la puerta y en seguida le abrió su madre, que dejando caer los fardos del viaje que aún no habían descargado, se lanzó a abrazar a su hijastro. Su padre apareció poco después e hicieron lo propio. Tras ponerse al día de los viajes de Pedro y de cómo iban las cosas por Benasque, fue cuando su hijastro les contó que acompañaba a un mago y se había establecido con él y otros de sus colegas en el Turbón, y que trabajaban allí para ellos.
Ofreció a sus padres trabajar con ellos en la alianza, o incluso desde Benasque, ya que necesitaban herramientas de metal, herraduras para bestias de carga, clavos etc. El padre accedió a visitar la alianza pero le pidió algo de tiempo para ir a visitarla y ver si podían permitirse la mudanza o decidir si trabajar desde Benasque, con el consiguiente gasto de transporte.
Tras unas indicaciones del gigantón sobre cómo llegar hasta Maldau, quedaron en visitar la alianza en dos semanas y decidió dormir allí esa noche. Chorche se quedó haciendo guardia en la puerta hasta media noche, pues no creía que Damián y sus matones, se atreviesen a hacerles algo más allá de las 12.

El asalto en la Posada

Mientras Pedro y Lorién estaban en casa de los padres de Larrocalla, el resto del grupo descansaban tranquilos en la posada. Tara y Blau, subieron a dormir mientras Chorche bebía un rato más en la mesa más esquinada, para no apestar al resto de clientes. El lugar estaba medio vacío pues era domingo pero empezó a llegar más gente y entre ellos Damián y sus matones. Con una voz firme pero sin hacer escándalo, mandó callar a todos.
- Ni se os ocurra decir nada de lo que ocurra hoy aquí – Tras esas palabras, dos de los matones se dirigieron hasta Chorche que no pudo defenderse de los dos y acabó inconsciente en el suelo de un fuerte golpe en la sien.
Los otros dos matones, subieron a por Tara y la pequeña, ya que no las habían visto en la sala principal. Cogieron a Tara desprevenida saliendo de la habitación y la ataron de pies y manos además de amordazarle.
Blau había visto toda la escena por el ojo de la cerradura, por lo que tras un salto desde la ventana, desapareció de la posada.
Abajo en la sala principal, cuando los matones bajaron a Tara amordazada, el cacique empezó a vociferar. – Que sepa todo el mundo que mi sobrina ha sido secuestrada! Y sé de buena tinta quién ha sido y vosotros lo podéis sospechar – Sí¡ Exactamente! Pedro Larrocalla que ya intentó ayer apalizarme otra vez! Él ha tenido que ser!

La ladronzuela

Blau salió a toda prisa y escondiéndose entre las sombras de la incipiente noche. No sabía dónde ir, pero acordándose de Damián (ella lo llamaba “El señor malo”) y los matones que acababan de apresar a su amiga Tara, decidió encaminarse hacia la casa del cacique, pues ahora bajo el abrigo de la noche, nadie la vería entrar.
Se encaramó al alféizar de una ventana de la casa del Señor de Benasque, se puso sobre ella de pie y con un par de pasos ágiles y rápidos, se colocó a un salto de una de las ventanas del cacique Damián. Sin problemas dió el salto y cayó en el alféizar de la otra ventana. Era una vidriera hecha con una rejilla de plomo formando un patrón romboidal y cristal tintado de amarillo.
Supuso que lo mejor era romper uno de los rombos de cristal y abrir la ventana desde dentro, así que con una piedrecilla que llevaba en los bolsillos, rompió el rombo de cristal y por su abertura deslizó su pequeña mano y abrió la ventana.
De un salto aterrizó sobre el suelo y descubrió una casa en silencio, con apenas luz, así que creyó que no había nadie. En la planta baja había un recibidor, unas escaleras que subían hacia arriba y una puerta que parecía la de un sótano. Decidió ir hacia arriba, pero mientras subió le pareció escuchar un ruido sordo en la planta baja. No le dió demasiada importancia, ya iría luego a mirar.
Abrió una de las habitaciones, siendo ésta la que parecía más grande, con una enorme cama con dosel. Supuso que sería la del cacique así que se apresuró a registrarla. Todo salvo el armario estaba cerrado, así que cogió un traje por el que pensó que podría sacar unas buenas monedas, hizo un hatillo y se lo colgó como si fuera una bandolera, por dentro del vestido, para que nadie lo viese.
Antes de salir, vio que en una especie de tocador, uno de los cajones estaba algo salido aunque cerrado. Con más maña que fuerza, consiguió abrirlo y encontró una bolsa de monedas, pero como no sabía contar, decidió llevársela para que su amiga Tara le dijese cuántas había. En ese momento lo recordó, ¡Tara estaba en peligro!
Salió de la habitación, pero la curiosidad le pudo y registró las otras dos habitaciones. Sólo logró entrar en una de ellas que era una despensa sin mucha cosa destacable. Pero volvió a oír ruidos abajo, por lo que descendió las escaleras y pegó el oído en la puerta del sótano.
- ¿Tío? ¿Estás ahí? – A Blau ésto le pareció muy extraño, así que abrió la puerta y encontró con la cara pegada a la puerta ¡una niña de su edad!
- ¿Quién eres tú? – Dijo la niña
- Yo me llamo Blau ¿y tu? – La niña no respondió sino que preguntó
- ¿Qué haces aquí en la casa de mi tío? ¿Se ha ido? Me dijo que me quedara aquí escondida hasta que volviese, pero tenía pis y cuando intenté salir no pude, estaba encerrada.
Blau miró a la niña con sorpresa.
- ¿Cómo ha podido hacerte eso tu tío? El Señor Malo!! Sabía que no era trigo limpio, tu tío es mala gente. Ven, te ayudaré a salir de aquí! – La niña estaba perpleja, pero apesar de eso confió en Blau. La pequeña ladronzuela estaba tramando algo.
– ¿Dónde está la comuna? Vamos a gastarle una broma a tu tío, ¡para que aprenda! – La niña le indicó el camino y le abrió la puerta. Blau cogió un cubo de la despensa y lo llenó con los deshechos de la comuna y con ayuda de la otra pequeña, lo vertió sobre la cama del Señor Benito. Las dos rompieron a carcajadas y Blau la cogió de la mano
- ¡Ven! ¡Vamos con mis amigos, te los voy a presentar! – La niña accedió entre risas y salieron de la casa dando saltos y correteos.

Damián en evidencia

Lorién dió por concluída su guardia y decidió volver a la posada. Atravesó la plaza y cuando vió a un hombre escondido bajo la ventana de la entrada intuyó que algo no iba bien. El hombre le hizo un gesto de silencio poniendo un dedo sobre los labios y el mercenario se acercó hacia él agachado.
- Hay problemas allá adentro, Damián a apresado a unos forasteros como tú, quizás los conozcas. – Le dijo susurrando el hombre.
- Está bien, largo de aquí con cuidado, avisa al cura, al médico, al alcalde y a todo el que puedas, porque va a haber problemas. Sobre todo, avisa a Pedro Larrocalla y a sus padres. – Contestó Lorién al hombre, que asintió asustado y se escabuyó.
Lorién decidió esperar en la misma posición, con su hacha preparada para cualquier movimiento. Y entonces el matón bajito, aquel que parecía más peligroso que los otros tres por grandes que fueran, abrió la puerta de la posada y salió. Lorién le dió la vuelta a su hacha y con un tremendo golpe, le acertó por la espalda en la cadera. El hombre cayó doblándose hacia el suelo y se quedó tumbado allí, jadeando, al otro lado de la puerta.
Con el estruendo, otro de los matones salió, ésta vez prevenido y se defendió del golpe de Lorién, que quedó aprisionado contra la pared. Los otros dos matones salieron a la plaza dejando a Damián en el centro y apresurándose a reducir a Lorién entre los tres.
La gente empezó a llegar a la plaza, a la luz de la farola central, algunos aun así portaban antorchas o faroles para ver lo que pasaba. Cuando hubo suficientes, Damián empezó a gritar.
- Mi sobrina!! Ha sido secuestrada!! Ese malhechor de Larrocalla, ha tenido que ser él!! – Sofocado hizo una pausa y continuó. – Hace años en una pelea en la posada, ¡fue él quien me dejó parapléjico! Y ahora vuelve, en un día me tira del palanquín, al día siguiente me intenta pegar una paliza en un callejón,¡ a mí y a mis chicos! Y ahora secuestra a mi sobrina!!
Justo en ese momento, Pedro acompañado de sus padres llegaba a la plaza, desperezándose todavía por el sueño cortado. La gente congregada en la plaza cuchicheaba, la mayoría estaban de acuerdo con la versión de Damián y se alejaban de Larrocalla.
- ¿Qué es ésto? ¿De qué me estás acusando? Vengo de dormir de casa de mis padres, no he podido ser yo quien haya hecho lo que quiera que sea de lo que me estás acusando. – Dijo el gigantón.
- ¡Mientes! ¡He mandado un mensaje al Señor de Benasque para que venga mañana e imparta justicia y no te librarás si no aparece mi sobrina! – Damián parecía muy seguro de si mismo.

- ¡Señor malo! ¡Es usted muy mal mentiroso! ¡Aquí está vuestra sobrina! – Gritó Blau de repente, corriendo hasta el centro de la plaza con su nueva amiga de la mano. – ¡La tenía encerrada en el sótano! ¿Verdad? – Le preguntó Blau a la chiquilla, que asintió mordiéndose las uñas por la incómoda situación y el miedo a su tío. – ¡Miente usted muy mal y ha hecho daño a mis amigos!

El alcalde se había levantado también y se acercó a Damián – Me has decepcionado, ésto va a caer sobre tí y todos hemos sido testigos de ésta farsa a los ojos de la noche y de dios. Mañana vendrá el Señor y responderás ante él. – Dijo el alcalde con el rostro apesadumbrado por el sueño, la decepción y el enfado.

Damián no sabía dónde meterse y no reaccionó sino balbuceando. Tara que se había liberado con la ayuda del posadero y de Chorche que ya había despertado, salieron entonces de la posada y ayudaron a Lorién a deshacerse de los matones, que se quedaron avergonzados al lado de su amo.
- ¡Lleváoslos y encerradlos hasta mañana, para que respondan ante el Señor de Benasque! Les espetó el alcalde.

El regreso.

Al día siguiente del incidente en la plaza, el Señor de Benasque llegó y rápidamente solucionaron el tema. El alcalde le contó lo sucedido y tras la versión de Damián y de varios testigos determinó que el cacique debía pagarle a Larrocalla 10 maravedíes y un aviso de no molestar ni a él ni a su familia so pena de multas y confiscaciones de tierras. Además expulsó a los matones del pueblo con la amenaza de sanciones más fuertes si los veían otra vez por ahí.
Tras el juicio el grupo volvió hacia el Turbón, con unas cuantas monedas y una historia más en la memoria. Antes de llegar a Castejón, tras un par de horas de viaje, lo que parecía un jinete en un burro, se acercaba lentamente a lo lejos tras de ellos. El jinete parecía estar medio caído en la silla y la bestia medio muerta de cansancio y decidieron acercarse a ver.

FIN

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El Jinete

Esperáis junto al camino a que llegara el jinete que os seguía al salir de Benasque.
Al acercarse Pedro puede reconocer a su madre adoptiva, malherida tras lo que parece haber sido una severa paliza. Ella a duras penas puede contarle a Pedro el relato de lo sucedido.

Los matones de Damián antes de salir exiliados del pueblo, tomaron represalias por orden del cacique y fueron a hacerle una visita a los padres adoptivos de Pedro, a la herrería. Su padre se las arregló para contenerlos a los tres, matando a uno de los matones en la refriega. Los otros dos se encargaron de pegarle una fuerte paliza a Herminia y su marido se las arregló para cogerla y encerrarse con ella unos segundos en la cuadra. La ayudó a montar en la mula para ir a buscar la ayuda de Pedro y así huir de esa encerrona. Entonces los matones entraron rompiendo la puerta y el padre de Pedro consiguió tumbarlos a los dos y ponerse al alcance de Damián matándolo de un martillazo en la sien. Mientras Herminia salía corriendo en la mula, casi sin sentido, vió como los dos matones le rompían las piernas a su marido y fue lo último que vio antes de perderles de vista en la lejanía.

Al acabar el relato de lo sucedido, Herminia empezó a escupir sangre y temiéndose la cercana muerte, le tendió a Pedro un pequeño hato de lana que parecía empaquetado con mucho esmero, soltándolo justo antes de expirar.

Sin casi tiempo para llorar su muerte, el grupo decidió volver a Benasque a buscar al padre de Pedro ya que no sabían si estaba vivo o muerto y a enterrar a la madre que llevaron en la mula.

Una vez en el pueblo, encontraron una turba de gente al rededor de la herrería y un par de personas (entre ellas el médico del hospital) estaban sobre un cuerpo tendido en un banco de trabajo. Era el padre de Pedro, que yacía con las piernas rotas, la cara llena de moratones y sangre por todas partes, pero respirando todavía.

El médico les dijo que no sabía si saldría de ésta, necesitaría medicinas y cuidados que no puedían ofrecerle ahí.

Además, varios lugareños, entre otros Benito el posadero, estaban sosteniendo al último de los matones que quedaban con vida y lo llevaron ante el grupo. Pedro, sin mediar palabra ni poder resistirlo, se abalanzó sobre el desgraciado y con sus enormes manos le estranguló delante de la turba, que parecía estar deseando el momento. No así el Señor de Benasque que apareció al momento para poner orden junto a su guardia personal.

El Señor de Benasque quiso saberlo todo y el posadero, el médico y varios testigos más le narraron lo sucedido, manteniéndose el grupo de Pedro al margen. El Señor al saber todo lo ocurrido se dispuso a solucionar rápido el asunto, pues no quería tener a diez metros de la plaza de su pueblo semejante espectáculo.

“A vos Pedro Larrocalla, no se os condenará por la muerte de éstos pobres diablos, pues merecido lo tenían, y estando todos los presentes de acuerdo, podremos hacer la vista gorda sobre éstas muertes en pleno centro de mi villa. Podéis ahora dar sepultura a vuestra madre y haceros cargo de vuestro pobre padre, que está cercano a morir”.

Mientras el grupo se dirigía para enterrar a Herminia en el cementerio local, Tara se quedó para hablar con el Señor de Benasque, para intentar compensar los daños hechos a su compañero Pedro. Tara, solicitándole con cautela una intervención al Señor, habló entonces y negoció con él una compensación para su compañero por los daños causados, tanto al honor, como sobre todo personales, pidiéndole que la casa y las tierras de Damián, pasaran a propiedad de Pedro. El Señor de Benasque, algo contrariado, accedió a hacer los trámites pero a cambio de que el propietario se encargara de la sobrina de Damián. De todas maneras, emplazó a Tara a la audiencia que tenían a la siguiente semana, para discutir los detalles.

Cuando acabaron de enterrar a Herminia, todos acudieron a una pequeña ceremonia funeral oficiada por Mosen Luis, que acabó en seguida pues urgía tomar una decisión sobre el padre de Pedro, que en ese estado quizás podría durar poco más de un día.

Tras discutirlo con el médico y meditar las mejores opciones, Chorche insistió en llevarlo a Maldau, ya que allí Mollis que era médico también (no mencionó que su compañero Mollis era un mago) podría tratarlo con suficientes medios y estabilizarlo en seguida. Así pues, partieron de regreso usando una carreta para llevar al herido y pidieron varias mulas prestadas para hacer el camino lo más rápido posible. Aún así, el pequeño autillo que acompaña a Chorche voló con un pequeño mensaje escrito por el médico para avisar a Mollis de que lo tuviera todo preparado, que le llevaban un herido grave.

El viaje transcurrió en unas cuatro horas, sin parar en Castejón como a la ida, y pusieron en seguida al padre de Pedro en manos de Mollis. Como no disponían de una enfermería o algo similar, el mago tuvo que tratarlo en el laboratorio (que por suerte tenía algo de hueco en esos momentos).

Mollis lanzó varios hechizos para parar las hemorragias y estabilizar al herido y lo dejó reponsando en los barracones. En una estación sus heridas graves habrían mejorado y Mollis tendría poder suficiente para curarlo totalmente. El padre de Pedro estaba fuera de peligro y a salvo en Maldau. Lorién y Chorche fueron curados también de sus heridas, que aunque mucho más leves, podrían haberse complicado.

Y al fin la primavera transcurrió sin más hechos destacables, salvo la reunión de Tara con el Señor de Benasque, pero eso será otro cantar.

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Verano 1220

Ya es Verano en la Ribagorza Aragonesa! Maldau se ha deshecho del frío y desde la Plana del Turbón, puede conteplarse toda la redolada reverdecida y llena de actividad.

Es momento para que decidáis qué harán vuestros personajes! Pasáos por el foro y responded en el hilo correspondiente.

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Antonius trae noticias

Antonius vuelve uno de los últimos días de Junio, tras el solsticio de verano y os reúne en la sala del concilio.

Salve Sodales.
Ésta reunión es para informaros de las alianzas más cercanas que tenemos, ya que sería buena idea hacer alguna visita y empezar a tejer una red de relaciones, necesitamos sobre todo libros para la biblioteca y quizás alguna ayuda más.
Os he traído un mapa con las alianzas que he podido visitar ésta estación y son las siguientes:
Bellaquin: Ésta alianza se encuentra en Andorra al noroeste de aquí, si símbolo es un halcón rojo sosteniendo un pergamino entre sus garras, dentro de un círculo de oro. Sólo tiene cinco miembros, como nosotros, pero se fundó en las ruinas invernales de una alianza mucho mayor que cayó en declive y la refundaron. Allí habitan tres Jerbiton, un Flambeau y un Tremere.
Aedes Mercurii: Ésta alianza está muy cerca de aquí, al otro lado de Monte Perdido, en la parte francesa, justo en el centro del Circo de Gavarnie. Pero esa es sólo su sede, cuyo principal edificio es un antiguo templo de Mercurio del que toma el nombre, pues más al noreste tienen otra localización, en el Pico de Midi d’Ossau donde alzaron una fortaleza usada por la desaparecida Val-Negra como atalaya. Es desde allí desde donde se accede al gran templo (a través de un portal de Mercere) así que habría que ir hasta allá para visitarla. Ésta alianza es más grande, viviendo en ella hasta 18 magi de varias casas, sobre todo Flambeau.
Minata Sophia: Ésta alianza está cercana a la de Bellaquin. Situada en Francia, cerca de Foix, está escondida en el valle de Vicdosos. Está poblada por cuatro magi todos de la casa Criamon.
De momento eso es todo en cuanto a alianzas cercanas conocidas. Tengo otro tema que tratar con vosotros. Voy a estar por aquí unas cuantas semanas y dado que no tenemos todavía un AEGIS en condiciones para Maldau, esperaba que me ayudarais a invocarlo. ¿Cuándo os vendría bien?
Ya que sois magis jóvenes no sé si estaréis al tanto de que ese día suele celebrarse concilio ordinario y más tarde una fiesta. Es mejor lanzar el AEGIS durante el solsticio de Invierno ya que el aura mágica en ese momento suele ser mayor, por lo que si queréis esperar hasta entonces, estaremos un par de estaciones desprotegidos, o podemos lanzarlo ahora y renovarlo entonces. ¿Qué preferís?

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Carta de Arnaldo de Benasque
Una misiva llega a Maldau

Una mañana de junio de 1220, un mozo llega a Maldau, quedándose sorprendido de lo que está viendo. Dice que trae una misiva para la señora Tara de Galway y sus compañeros de Maldau, de parte de Arnaldo de Benasque. Los centinelas le llevan la carta que reza:

Muy señora mía, Tara de Galway, os hago saber mi decisión en cuanto a las posesiones huérfanas del fallecido Damián en lo que a vos y vuestra compañía respecta.

Primero – La propiedad de las dos fincas de viñas en Castejón de Sos, los prados de pasto entre Benasque y el Hospital, así como la casa de Damián en pleno centro de Benasque, pasan a Dulce, su sobrina. La administración de dichas propiedades recaerá en Pedro Larrocalla, en concreto en Maldau hasta la mayoría de edad de la niña, siendo nominada la Señora Tara de Galway como su tutora de facto y ejecutora de tal administración, si bien el tutor legal sería Pedro Larrocalla. Tal beneficio se otorga en condición de la protección y tutela de la joven Dulce hasta su mayoría de edad.

Segundo – En el caso de que el fallecimiento acaeciera a la niña, ántes de ella poder nombrar legalmente herencia alguna al alcanzar su mayoría de edad, toda propiedad y administración pasaría a la Castellanía de Benasque.

Tercero – Maldau pasaría desde la firma de éste documento, a formar parte de los territorios de la Castellanía de Benasque. Todo habitante de Maldau quedará sujeto a todas las obligaciones y derechos que cualquier vasallo del Rey Jaime I impone y podrá ser llamado en caso de necesidad para servir a su majestad.

Cuarto – Como habitantes de la Castellanía, Maldau pagará los impuestos directamente a mi administración, en Benasque y como corresponde a los privilegios del concejo de la villa, se establece una suma anual de veinte Doblas en metálico. La recaudación será estacional y cada parte se efectuará la primera semana de cada estación. En la primera recaudación se sumará la correspondiente de lo que queda de ésta estación, si es que no se abona antes. Esa cantidad pendiente ascendería a dos doblas y diez maravedíes a lo que sumando las cinco doblas de la siguiente estación, resultaría en seis doblas y 10 maravedíes.

Se despide ante vuesas mercedes y ante Dios,

Arnaldo, Castellano de Benasque

NOTA

Actualmente ingresáis entre la caza y lo que vuestros pocos grogs pueden aportar, 40 doblas al año. Como véis éstos impuestos os quitarían la mitad, y vuestro préstamo asciende a 400 doblas, que devolveréis en 8 plazos estacionales en cuanto empiece el nuevo año. O sea en primavera de 1221 pagaréis 5 doblas de impuestos + 25 doblas del préstamo, haciendo un total de 30 doblas a la estación.

Por suerte, las tierras de Damián os generan 250 doblas al año (la alianza ha ganado un favor de Riqueza Menor) entre las viñas y la carne y las pieles del ganado.

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Otoño 1220

Ya es Otoño en la Ribagorza Aragonesa! Maldau se ha dejado atrás el verano, en el que la alianza poco a poco ha ido tapando agujeros y sentando las bases para el futuro.

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El Mercado de Aínsa

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El Mercado de Aínsa es el más importante de la zona y ahora en verano es una buena época para viajar allí. La alianza necesitaba vender el género producido en las nuevas tierras adquiridas (la Herencia de Dulce) y conseguir libros para ir llenando la biblioteca de la torre.

Ésta vez uno de los magus decidió ir, concretamente Hermione Ex Miscellánea acompañando a Tara su compañera, además de Pedro Larrocalla, Chorche Murillo, la pequeña Blau “La Rapinyaire” y el mercenario Lorien Llaguerri.

Partida hacia Aínsa

El primer día de viaje pararon en Campo a comer. Allí escucharon sobre algunos ataques a caravanas cerca de Aínsa, concretamente de lobos, pero también se rumoreaba sobre ataques de bandidos, lo que oscurecía aún más la nube de inquietud que amenazaba el viaje.

Lobos al acecho

El segundo día acamparon cerca del camino, a medio día de viaje de Aínsa. Todo parecía normal hasta que al despertar repararon en que no estaban solos. Un terrible auillido rasgó el velo de silencio que reinaba en el valle y encogió los corazones de todos. Aunque Blau no pudo resistirlo y entró en pánico, lanzándose a un árbol para trepar todo lo que pudiera. Pedro le ayudó, pero la niña estaba tan asustada, que cuando ya estaba arriba se hizo pis encima del gigantón.

Una manada de lobos les atacó entonces, pero ésta vez un gran lobo de perfecto pelaje gris, parecía comandarles. En seguida se dieron cuenta de que ese lobo no era normal, sino mágico. Blau entró en pánico ante el ataque fugaz de dos lobos que aparecieron de la nada, pero le dió tiempo a subirse a un árbol con la ayuda de Pedro

No era ésta la primera vez que sufrían un ataque de lobos, pero ahora contaban con la maga Hermione, que ante el asalto de los lobos que fueron creó un círculo de espinos que protegió al grupo y mantuvo a raya a los lobos. Cuando éstos consiguieron abrir brecha y entre Pedro, Chorche y Lorién habían conseguido acabar con los pocos que habían entrado, Hermione intentó paralizar con su magia al gran lobo gris, pero éste lo resistio varios intentos gracias a su protección mágica. Al final Hermione consiguió paralizar al gran lobo gris mientras los compañeros acababan con los cuatro o cinco lobos que habían penetrado en el círculo de espinos y Tara coordinándose con su compañera maga, saltó entre la brecha de los espinos sorteando a varios lobos lanzándose hacia el lobo gris que no pudo hacer nada sino recibir una tremenda puñalada que parecía haber acabado con él. En ese momento, el lobo recobró su vigor y su voluntad y con una orden en un lenguaje extraño emprendió la huída con el resto de los lobos que quedaban.

Entonces Hermione decidió que había que ir tras ese lobo y su manada por lo que convirtió a Lorien y a Pedro en osos para salir a la caza del gran lobo gris y su manada. También la pequeña lechucilla de Chorche salió a rastrearles. Hermione, Tara, Blau y Chorche salieron detrás con las pertenencias de los guerreros. Todo estaba preparado para que la lechuza avisara con un chillido a la maga para que cancelase el hechizo si encontraban problemas, ya que como osos eran temibles pero carecían de la astucia necesaria.

Pero los problemas fueron más de los previstos, pues la manada que huía desapareció tras un cambio de rasante justo en el momento en el que la lechuza avisó a Hermione. Ésta canceló el hechizo y Pedro y Lorien aparecieron desnudos frente al desnivel. Treparon un poco a unos árboles para ver si podían vigilar desde ahí y fue entonces cuando recibieron una andanada de flechas. Los lobos, no estaban solos.
Los dos guerreros, saltaron y se alejaron corriendo como dios los trajo al mundo, hasta que pudieron encontrar al resto de la comitiva.

Al contarles lo sucedido y viendo que eran superados en número, decidieron caminar hacia Aínsa. Chorche sin embargo mandó a su lechucilla a seguir a los bandidos para localizar su campamento y volver al camino cuando supiera algo. Y así hizo, llegó casi a la hora de comer, con algo de retraso ya que tuvo que dar bastante rodeo y espiar un rato largo para contar los hombres y los lobos que había en el campamento.

Llegada a Aínsa

Llegaron de noche a la villa, un poco más tarde de lo previsto por el contratiempo con los lobos. Esa noche durmieron en la posada y Tara y Hermione hablaron con el capitán de la guardia para avisarle sobre el ataque de los lobos y su extraña asociación con los bandidos. Convinieron no dar la voz de alarma y poner bajo aviso a todos los guardaespaldas de los mercaderes al día siguiente.

El mercado

Durante el mercado el grupo se dedicó a buscar trabajadores para la alianza con bastantes buenos resultados. Un escriba se mostró emocionado de poder trabajar con magos, pero también consiguieron el acuerdo con un vidriero, un cantero (que además es jefe de obra), cuatro albañiles, un carpintero y un pastor.

Mientras Hermione y Tara fueron a hablar con el librero en el que adquirieron varios libros. Además lo convencieron para que pasara de vez en cuando por la alianza con más libros para comerciar.

Después Tara decidió dar rienda suelta a su música para entretener al público del mercado y contar las andanzas de los nuevos magos de Maldau. Mientras encandilaba a su público, la pequeña Blau se las arregló para soltar un par de bolsas de entre los nobles que escuchaban atentamente a la trovadora.

Pánico en el mercado

Justo cuando Tara tocaba la última canción, la pequeña lechuza de Chorche avisó a su dueño de que algo pasaba y unos gritos se oyeron a lo lejos, interrumpiendo el concierto. La gente se apresuró a curiosear y el grupo fue hacia allí advertidos por la lechuza. Sólo Hermione y Tara se quedaron para advertir a la guardia de que seguramente serían los bandidos o los lobos…o ambos. La pequeña Blau, reunió a todos los mercaderes de la plaza y les advirtió de los bandidos y los lobos, convenciéndoles de quedarse a salvo en la taberna hasta que el peligro pasara.

Cuando la muchedumbre llegó a la entrada del pueblo, los personajes pudieron ver una carreta hecha pedazos y los cadáveres de sus ocupantes en el suelo entre un charco de sangre. Aparentemente había sido un ataque de lobos, pero no consiguieron rastrear con éxito sus huellas. Aunque había algo extraño, y es que no había nada de la mercancía que quedaba ni de la bolsa de ganancias de los mercaderes, por lo que los lobos no podrían haberse llevado eso.

Mientras se debatían si atacar directamente al campamento, se escuchó un alboroto proviniente de la plaza del mercado, donde se habían quedado Tara y Hermione. Temiéndose lo peor, el resto de compañeros, junto con varios guardias y guardaespaldas de algunos mercaderes, echaron a correr de vuelta al mercado. Habían sido distraídos.

En la plaza, un grupo grande de bandidos había entrado a sangre y fuego, chocando contra los guardias que se habían quedado y algunos guardaespaldas. Pero no fue suficiente. Hermione y Tara se resguardaron en una calle estrecha, pero salieron en cuanto vieron que un contingente de cinco hombres se dirigían al librero, desvalijaban su tienda y se lo llevaban a rastras.

La lucha era encarnizada y varios guardias y guardaespaldas habían caído por flechazos de la ofensiva de los bandidos, por lo que estaban superados en número. Hermione se centró en el grupo que atacó al librero y los atrapó e nun círculo de espinos para retrasarles. Lamentablemente no contaba con los lobos que aparecieron entonces por grupos de tres rodeando toda la plaza y comandados por Lycanus, que así se hizo llamar el lobo gris en perfecto latín cuando entró luciendo una cerrada cicatriz en el cuello, pero tan vivo como la primera vez que lo vieron.

Los bandidos que cogieron al librero, consiguieron abrir el cerco y escaparon al callejón del que habían salido, pues allí les aguardaban varios caballos con los que huir. Hermión intentó retrasarlos pero los lobos se interpusieron y tuvo que centrarse en Lycanus, que todavía no había demostrado lo peligroso que podía ser. La magia de Hermione no fue suficiente para detener al lobo mágico, además el aura divina de la plaza interfería en sus lanzamientos y el lobo con un terrible aullido emprendió la carga hacia Tara, con una mirada de odio ardiente en sus ojos y en el momento de empezar a correr invocó su poder, creando cuatro copias de si mismo que cargaban al unísono hacia la trovadora. Ésto les cogió desprevenidas y pudieron hacer poco para defenderse. Tara cayó malherida, inconsciente y con muy pocas perspectivas de sobrevivir, lo que enloqueció a Hermione que empezó a lanzar magia de manera descontrolada y sin conseguir penetrar la resistencia mágica de Lycanus.

Por fin el grupo pudo llegar hasta ellas y defenderlas de los lobos. Pedro se colocó tapando a Tara y empezó a repartir martillazos a las distintas copias de Lycanus. Chorche y Lorién hicieron lo propio. Cada vez llegaban más lobos, por lo que Hermione impotente ante el poder mágico de Lycanus, decidió encerrar al grupo junto con las copias del lobo gris dentro de un nuevo anillo de espinos, para aislarlos de un combate mayor.

Tras sufrir numerosas heridas, el grupo estaba a punto de perder a Chorche y a Pedro, pero Hermione enloquecida se transformó a sí misma en un enorme oso y se lanzó contra una de las copias de Lycanus que Pedro había malherido. Poco a poco fueron acabando con todas hasta que Hermione en forma de oso le arrancó la cabeza a la última copia de Lycanus con sus fauces y la mantuvo en el aire en señal de triunfo, haciendo huir al resto de los lobos.

La lucha había dado tiempo a los bandidos secuestradores a huir y decidieorn ir tras ellos, convertidos en animales, una vez más gracias a la magia de Hermione que estaba cerca de la extenuación. Cuando los alcanzaron, no tuvieron muchos problemas para acabar con ellos. Vieron que portaban un libro que le habían robado al librero que yacía inconsciente en el suelo. Era una Summa hermética, algo rarísimo para un librero mundano. Decidieron cogerla para la alianza.

Con la perspectiva de saber más sobre el ataque y porqué los bandidos sabían acerca del libro que guardaba el librero, decidieron mediante la margia de Hermione preservar tanto su cadaver como la cabeza de lycanus, para intentar extraer sus secretos una vez llegasen a Maldau.

El grupo decidió marchar inmediatamente hacia Maldau, pues la vida de su compañera Tara peligraba. Hermione decidió usar magia espontánea para estabilizar a la trovadora, y a pesar de no ser experta en la magia de Corpus, logró ayudar a estabilizarla al menos.

Finalmente regresaron a Maldau a toda prisa, aún a riesgo de extenuarse para ponerse a salvo.

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